Vino Kosher – El Vino Judío

¿Qué es un vino kosher?

La palabra Kosher, es la traducción al hebreo de “puro”.

Se considera que los vinos o productos kosher, son aquellos que han sido elaborados siguiendo la ortodoxia de los principios judíos y de acuerdo a la interpretación de los textos sagrados de su religión.

Kosher, no supone una tipología concreta de vinos, si no que puede ser cualquier vino, eso sí, que cumpla con una serie de normas a la hora de su elaboración que sean respetuosos con esos principios que hemos comentado.

 

Vino Kosher en España

celler de capcanes DO MONSTANT

La primera bodega española, y la más conocida en este tipo de vinos fue la Cooperativa de Capçanes (D.O. Montsant), con su gama de 5 vinos que tienen el sello Kosher. Reconocido especialmente su Peraj Ha’abib.

 

Proceso de elaboración del vino Kosher

Son varias las exigencias para cumplir estos requisitos, y que son cuidadosamente controladas por la presencia de rabinos durante todo su proceso de elaboración.

Los viñedos que dan lugar a la uva, han de tener un mínimo de 4 años de antigüedad, y descansar uno de cada 7 años, siempre y cuando no se produzca un cambio en la propiedad durante este último período, siendo entonces no necesario este año de descanso.

En los últimos dos meses del ciclo vegetativo de la uva, no podrá utilizarse ningún tratamiento de abonado orgánico.

La vendimia se deberá hacer con uva en perfecto estado sanitario y todo el proceso de elaboración ha de realizarse exclusivamente por judíos y tan solo ellos pueden tocar la uva y manejar los instrumentos de prensa o cualquier otro enser de la bodega, que habrán sido previamente limpiados bajo el control de un rabino. Para su fermentación, que no es posible hacerla en madera, y exclusivamente en inoxidable,  no se pueden utilizar levaduras, enzimas ni bacterias seleccionadas, aunque sí que es posible utilizar bentonitas para la clarificación.

El personal técnico de la bodega puede informar al rabino de los procedimientos a realizar pero no puede ni manipular, ni tan siquiera ver el vino. Todo el proceso ha de ser acometido exclusivamente por un rabino. De ahí que durante este proceso, se mantiene sellado cualquier espacio o maquinaria para asegurar su “pureza”.

Si bien, cualquier persona puede consumir el vino kosher, la botella perdería su carácter sagrado, si el vino es abierto o servido por alguien no judío.

El 1% de la elaboración deberá ser vendido para beneficencia, y de cumplirse todos estos criterios, obtendrá el sello kosher por parte del rabino, aceptándose entonces su consumo por parte de la comunidad judía.

Por supuesto, y por respeto a ésta y cualquier otra confesión religiosa, no me permito comentar estos criterios, si bien saben nuestros lectores nuestra opinión sobre aquellos procedimientos que por uno u otro motivo no intervienen en la calidad del producto final y que de alguna manera sirven para alterar los criterios enológicos que se emplean en búsqueda exclusiva de la excelencia.

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