Hablas de vino, y lo sabes – Vocabulario del Vino

Hablas de vino, y lo sabes.

Así como en otras disciplinas como la jurídica o la médica, se utiliza un vocabulario propio, singular y definitorio de conceptos concretos, en la cata y en el vino, no existe.

Siendo así, el lenguaje sobre los vinos es de carácter evocativo. Es decir, se utilizan expresiones propias de la vida cotidiana y se aplican por analogía o evocación al vino.
Es fácil que hagamos asimilaciones con el cuerpo humano o sus características, como por ejemplo, vino grueso, con hombros, con nervio, entre otros.

Ahora bien, esta evocación si no se limita en algún momento puede dar lugar a expresiones que, por su carácter poético, subjetivo y de impresión puedan no ser entendidas por nuestros interlocutores.

¿Dónde está ese límite? ¿O donde debe estar?
Siempre me ha parecido poco respetuoso y de un carácter vanidoso, hablar a un determinado público con un lenguaje que éste no pueda asimilar correctamente. Y eso, a veces en el mundo del vino, por búsqueda de un protagonismo y significación, es posible verlo con frecuencia.
Por eso el límite se ha de poner en la utilización de aquellas expresiones que puedan ser perfectamente comprensibles para el público al que nos dirigimos, dejando para otros momentos el lucimiento personal.

Dicho esto, en el mundo del vino podemos disponer de tantos vocabularios y diccionarios como podamos
encontrar, si bien algunas expresiones son ya frecuentes y forman parte de nuestra forma de expresarnos.
Conforme nos vayamos perfeccionando en la expresión por nuestra experiencia, podremos ir ampliando nuestro léxico. “Hablas de vino, y lo sabes”
A título de ejemplo, relacionamos algunas de estas expresiones más utilizadas en la cata

Vocabulario del Vino

Abierto: Quiere decir que el color es muy claro, poco intenso.
Acerado: Color pálido de brillos metálicos (acero) que identifica algunos vinos blancos.
Aceitoso: Se ve aceitoso, por una enfermedad, también se le llama grasa.
Ámbar: Primera fase de envejecimiento de los brandis y rones (tono entre amarillo y rojizo).
Amplio: Vino que es lleno, completo.
Añada: Partida de vino de la misma vejez, es el año de producción de un vino.
Brillante: Factor relacionado con la juventud, transparencia y limpidez del vino.
Cereza: Es un fruto que aparece frecuentemente para expresar el color. En general el color cereza es oscuro y casi negro cuando cito la palabra ‘picota’.
Caoba: Segunda fase de envejecimiento de los brandis, rones y vinos generosos. Tono que adquieren generalmente cuando son más viejos, entre marrón y amarillo.
Cubierto: Es un tinto de color muy oscuro que apenas deja ver el fondo de la copa.
Dorado: Es el color oro, tonalidad entre amarillo y rojizo con predominio del amarillo.
Guinda: Defino un color más claro que un tinto y más oscuro que un rosado.
Limpio: Limpidez absoluta, sin mácula.
Oro Viejo: Dorado con tonalidad
Ribete: También lo defino como ‘borde’ u ‘orilla’. Es el color del vino menos intenso si lo comparamos con el centro de la copa. Si es de la última cosecha generalmente será violáceo o frambuesa; si es algo más maduro será granate y si ha permanecido en botella más de 5 años, ser de color parecido a la teja árabe o al ladrillo.
Velado: Ligeramente alterado en su limpidez.
Viejo: Característica conjunta o parcial que denota edad.

Catando vino a ciegas

Vocabulario del vino en la fase olfativa

Acetonas: En la misma familia de los rasgos del barniz. Es el olor cercano a la laca de las uñas característico de los aguardientes muy viejos.
Afinado: Vino brillante que resalta su aroma y sabor.
Afrutado: Aroma que nos recuerda a la fruta, característica de vinos jóvenes.
Ahumado: Aromas y sabores que se detectan en algunos vinos por su permanencia en barricas de roble
Agresivo: Vinos con aromas y sabores penetrantes.
Aireado: Vino que ha perdido parte de sus cualidades por haber estado expuesto al oxigeno
Ajerezado: Aromas y sabores que nos recuerdan al Jerez, no se quieren en vinos no generosos.
Alcohólico: No es un término peyorativo de exceso de alcohol, en tal caso sería ardiente. Cuando indico alcohólico me refiero a una nota predominante pero no agresiva.
Algarrobo: Quien haya masticado u olido esta leguminosa notará unos rasgos dulzones y tostados a la vez, con un deje rústico. Se da generalmente en los brandis envejecidos en soleras de pedro ximénez.
Almendrado: Sabor y aroma a almendras amargas que surge porque se han triturado las pepitas
Amoscatelado: Aroma y sabor que recuerdan al moscatel.
Animal: Aroma, generalmente no positivo, producido por una larga conservación en botella (recuerdos a pelo húmedo de perro, cuero mojado).
Aminado: Recuerdan el olor de los gatos por haber estado mal conservados en los depósitos de epoxi.
Amontillados: Vino generoso de color ámbar, de aroma punzante proviniendo de la región de Jerez.
Aroma: Conjunto de sustancias volátiles que dan perfume a un vino, son los aromas primarios que vienen de la uva, los secundarios aparecen de la fermentación y los terciarios que provienen del envejecimiento.
Aromático: Vino con abundante aroma.
Aromatizado: Vino al cual le han añadido aromas.
Balsámico: Aroma producido por una crianza en madera acelerada por alta temperatura en zonas cálidas. También se refiere a los aromas de eucaliptos, incienso y alquitrán.
Barniz: Es un olor característico en los vinos muy viejos o en los destilados fruto de una oxidación alcohólica después de un largo envejecimiento en toneles. Los rasgos de las maderas barnizadas hace tiempo se acercan a los olores que desprenden los aguardientes envejecidos en madera.
Cedro: Es el aroma, un tanto perfumado, de esta madera blanda, de uso común en Marruecos.
Con carácter: Es un distintivo más o menos singular sobre los demás. Expresión de una elaboración o crianza particular o diferente.
Dátiles: Expresa un olor dulzón semejante al fruto con inclusión de ciertos rasgos tostados y pasificados.
Desván: Es un olor cercano a las maderas viejas y secas con atisbos de polvo muy característico de estos recintos. Lo indico en algunos destilados criados en maderas o botas viejas. Es un rasgo típico de los vinos muy viejos con más de 10 años en botella que han sido envejecidos largo tiempo en barricas muy usadas.
Ebanistería: Aroma nítido a madera barnizada, característico en los vinos envejecidos en barricas de maderas nuevas o poco tostadas.
Elegante: Es el que conjuga una serie de matices nobles (maderas perfumadas, ligera y agradable complejidad –ver complejo–, colores abiertos –ver abierto– y a la vez luminosos) de no mucha intensidad aromática pero muy armonizados.
Etéreo: Es un rasgo con que defino a los destilados con cierta intensidad alcohólica pero en su evolución oxidativa; la propia potencia alcohólica revela los aromas del destilado. Tiene mucho que ver con la vejez.
Fino: Sinónimo de elegante. Vino noble en aroma y sabor
Espirituoso: Rico en aroma y en alcohol.
Finura: Característica que distingue a un vino por su aroma y sabor
Flor: Es un aroma punzante, salino, a salazón, característico del fino, la manzanilla y algo el amontillado, producido por la cesión de la capa de levaduras (flor) que cubre la superficie de estos vinos.
Flojos: Se dice de vinos con baja graduación alcohólica.
Floral: Recuerda el perfume de las flores, como la rosa y el jazmín
Fragante: Que sus componentes olorosos están acentuados.
Franco: Vino sin aromas y sabores extraños.
Fresco: Que da agradable sensación de frescor a la boca, normalmente en vinos jóvenes.
Fuerte: Se refiere a vinos con fuerte color y fuere sabor.
Frutos rojos: Se refiere a los frutos rojos silvestres (moras, grosellas, zarzamoras) y a las ciruelas y cerezas maduras
Gordo: Vino con mucho color, espeso y ácido.
Grueso: Vino con fuerte color y extracto.
Herbáceo: Aroma y sabor a raspón de racimos no maduros.
Largo: Que predomina en la boca.
Limpio: En nariz no presenta olores extraños.
Ligero: Con poco cuerpo.
Intenso: Potencia aromática, percepción inmediata al llevar la copa al olfato.
Levaduras: Aroma seco, a levadura de pan que se percibe en los cavas y vinos jóvenes recién embotellados.
Lías: Es un aroma herbáceo y ligeramente tostado producido por las lías o sustancias en suspensión en los vinos que han fermentado con ellas, destinadas a dotar al vino y riqueza aromática.
Maceración: Aromas que parecen persistir en el vino que se asemejan a los que desprende el depósito donde ha fermentado el vino tinto.
Monte bajo: Aroma característico del monte mediterráneo (mezcla de romero, tomillo y otras hierbas de zonas cálidas).
Notas de evolución: Generalmente se dice de los vinos prematuramente envejecidos por acción del aire o el calor. Ejemplo: un vino que ha permanecido varias horas en la copa.
Notas minerales: Se dice del vino que posee un ligero matiz olfativo, que recuerda al pedernal, pizarra o arena.
Pastelería: Es un aroma entre dulce y tostado donde aparecen ciertos rasgos a vainilla y azúcar caramelizado característico de la pastelería recién horneada. Es un distintivo que aparece en los vinos de largo envejecimiento en roble, fruto de su evolución oxidativa y el aporte de los compuestos odoríficos (vainillina) de los envases de roble.
Piel de Naranja: Aroma picante y frutal a la vez, de ciertos vinos.
Punzante: Una nota aromática destacada revelada por el componente alcohólico, madera y flor de los vinos finos.
Reducción: Es el aroma positivo de un vino producido en ausencia del aire en su larga permanencia en botella (tabaco, cuero, vainilla, canela, cacao, desván, polvo, etc.).
Salino: Es una nota adquirida por un fino que haya envejecido en soleras con mucha flor.
Solerado: Expreso un aroma cercano al olor de una bodega de olorosos.
Terroso: Aroma entre tierra recién mojada y polvo, característico de uno de los matices de los tintos de uvas maduras de cabernet y merlot.
Tipo mediterráneo: Es un aroma donde convergen notas alcohólicas, quemadas, dulzonas, pasificadas, caramelizadas transmitidas al vino de una uva de viñedos de zonas cálidas.
Tofee: Característico de los caramelos de café con leche (notas lácticas y tostadas) de algunos tintos de crianza.
Trufa: Parecido a la mezcla entre tierra húmeda y champiñón.
Vainilla: Un rasgo típico de los vinos y destilados envejecidos en roble. La vainillina, contenida en la madera es un componente que se transmite al vino.
Yodado: Relativo al olor de la tintura de yodo (combinación entre un olor dulzón de alcohol, tostado, linimento y barniz o laca).

Bebiendo vino

Vocabulario del vino en la fase gustativa

Abocado: Vino que tiene restos de azúcares, resultando ligeramente dulce.
Acerbo: Vino ácido y áspero, defecto que proviene por que las uvas se vendimiaron verdes
Ácido: Cuando tiene una alta acidez total.
Afinado: Vino brillante que resalta su aroma y sabor.
Agresivo: Vinos con aromas y sabores penetrantes.
Aguado: Vino débil, le falta acidez, alcohol, color.
Aguja: Vino al que se le siente el carbónico sin llegar a ser espumoso
Ahumado: Aromas y sabores que se detectan en algunos vinos por su permanencia en barricas de roble
Ajerezado: Aromas y sabores que nos recuerdan al Jerez, no se quieren en vinos no generosos.
Alcalino: Vino al cual le falta acidez, pobre en color.
Alcohólico: Predomina en exceso el olor a alcohol, sin ser agresiva, no es un defecto.
Amable: Se dice de los vinos muy afrutado, equilibrados
Amargoso: Es un matiz amargo, sin ser agresivo, frecuente en los finos, amontillados y los vinos blancos de Rueda.
Amoscatelado: Aroma y sabor que recuerdan al moscatel.
Amplio: Término que define una riqueza de sabores, como si llenase la boca. Es una sensación que se experimenta a la entrada en boca.
Ardiente: Vinos desequilibrado por un alto contenido en alcohol.
Armónico: Vino equilibrado en todos sus componentes
Aterciopelado: Es una sensación suave, acariciante y placentera en la boca, característica de los grandes vinos que han limado sus aristas de taninos y acidez en el transcurso de un envejecimiento en botella.
Áspero: Vino que da sensación de dureza.
Astringente: Da sensación de amargo y se contrae la lengua.
Atemperado: Vino que ha tomado la temperatura ambiente.
Aterciopelado: Suave y fino en boca.
Banal: Sin carácter, pobre pero equilibrado.
Basto: Vino vulgar.
Breve: Corto en boca, que no permanece en la boca.
Blando: Es el vino bajo en acidez y falto de su frescura.
Cálido: Explica el lado bueno de alcohol, sensación menos espirituosa que alcohólico.
Caramelizado: Un gusto dulzón y tostado característico de algunos vinos densos que han envejecido en botas de oloroso y pedro ximénez.
Carnoso: Se dice del vino con cuerpo, con estructura, que se ‘mastica’.
Complejo: Conjunto de matices de gran riqueza difícil de precisar en un sabor determinado.
Denso: Se relaciona con el cuerpo, cierta sensación de espesor en la boca.
Dulcedumbre: Gusto ligeramente dulce que sobresale entre un sabor mayoritariamente seco o tánico. Dulcificado
Dulcificado: Relativo a la dulcedumbre.
Elegante: Se dice de los grandes vinos, equilibrados, armoniosos.
Enverado: Vino que proviene de uvas que no maduraron lo suficiente, suelen tener una graduación de 7º a 9º.
Equilibrado: Vino que presenta todas sus características sin que ninguno predomine sobre los otros
Equilibrado: Es un término que define un buen vino. El equilibrio de todos sus componentes (alcohol y sabor a roble) y sus matices sápidos sin que sobresalga ninguno es lo que se llama un vino equilibrado.
Extraño: Vino desequilibrado, difícil de entender.
Fino: Vino noble en aroma y sabor.
Finura: Característica que distingue a un vino por su aroma y sabor
Frutos secos: Generalmente un envejecimiento oxidativo, es decir, con el concurso del aire, genera aromas y sabores que recuerdan a frutos secos (almendra amarga, avellana, nuez…). Cuando el envejecimiento es mayor y sobre todo en envases de madera viejos, a los rasgos descritos hay que sumar gustos que se acercan a los higos, dátiles, pasas, etc.
Graso: Sensación suave y agradablemente oleosa de un vino.
Largo: Se dice largo a la persistencia del sabor después de haber ingerido el vino.
Ligero: Lo contrario a carnoso, denso, concentrado.
Notas de madera: Matices muy definidos de la madera (toque entre leñoso y resinoso) que generalmente se dan en los vinos envejecidos en toneles más jóvenes.
Lleno: Vino que llena la boca, con cuerpo y suave, con grado alcohólico adecuado
Pastoso: No es peyorativo. Es el sabor dulzón y denso.
Pesado: Vino poco agradable y difícil de tomar.
Picado: Avinagrado.
Puntas de alcohol: Ligero exceso de alcohol que se aprecia en la lengua pero que no daña en su conjunto.
Recio: Vino consistente y alcohólico.
Redondo: Equilibrado y amplio, sin aristas, suave, pero a la vez con volumen, con cuerpo, vino que se encuentra en su plenitud.
Retrogusto: Sensación que vuelve a la boca después de haberlo bebido.
Sabroso: Se dice que sabroso es una sensación acusada y placentera en la boca con incidencia en ella de gran número de matices.
Seco: Vino sin restos de azúcar.
Sedoso: Suave y aterciopelado.
Semidulce: Vino que tiene de 30 a 50 gramos de azúcar.
Semiseco: Vino que contiene de 14 a 30 gramos de azúcar por litro.
Tánico: Sustancia astringente que se encuentra en el hollejo y el raspón de la uva.
Terruño: Sabor propio de la tierra, que recuerda a la naturaleza y a la composición del terreno sobre el que la uva ha crecido.
Torrefacto: Es la sensación entre dulce y tostado del azúcar caramelizado; sabor muy característico de los vinos criados en barrica que han sido quemadas sus duelas, o bien, el sabor de la uva muy madura o casi pasificada.
Untuoso: Relativo al tacto graso, cálido y ligeramente dulzón de algunos vinos dulces.
Verde: Vino con exceso de acidez debido a la falta de madurez en las uvas
Vigoroso: Es un vino de gran poder alcohólico.

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